El sábado de la semana pasada se efectuó la “sagra” (cosecha) de las aceitunas del año en el fundo Los Cóndores, de Quilimarí, en donde se extrae la fruta que produce uno de los mejores aceites de oliva del mundo, el Giangrandi Gourmet, que procede precisamente de ese valle del límite entre las regiones de Valparaíso y Coquimbo, antesala del llamado norte chico.

Giangrandi Gourmet es uno de los aceites de oliva extravirgen chilenos de mejor calidad, que ya es mucho decir, porque varios de los aceites chilenos de alta gama son premiados frecuentemente en los concursos oleícolas del mundo. Existe consenso entre los expertos de distintas nacionalidades que el aceite de oliva chileno puede ser un nuevo “milagro” de la agroindustria chilena, porque las características climatológicas y de suelo de nuestro país son excepcionales y ellas generan condiciones para que casi todos los aceites de oliva chilenos sean muy buenos.

Giangrandi, que es uno de los más recientes en incorporarse al mercado, ha tenido sin embargo un cometido meteórico. El libro “Flos Olei 2010”, que compila el italiano Marco Oreggia, el más respetado de los expertos mundiales, ubica al extravirgen de Giangrandi entre los mejores aceites de oliva del mundo, con 95 puntos, acompañado entre los chilenos solamente de Olave y de Terramater, de muy consolidados pergaminos.

La “sagra”, o zafra, del Valle de Quilimarí, tuvo ribetes propios con una cosecha artesanal, prensado y elaboración inmediata del aceite, degustaciones gourmet con los asistentes y autoridades civiles del valle y, en general, un tono humano que caracteriza la tarea productiva de Agrícola Quilimarí, liderada por Augusto y Carissa Giangrandi.